lunes, 9 de marzo de 2015

Trabajando en ti misma

Probablemente algunas personas te han dicho que tú te darás cuenta cuando la persona correcta aparezca en tu vida y que todo lo demás fluirá espontáneamente. No obstante, esa es la excepción, no la regla. La verdad es que debes estar consciente que las relaciones, el amor y el compromiso requieren de mucho más que suerte y esperar el momento correcto (aunque eso también influye).
Las cosas buenas de la vida, tales como las personas que tú valoras, no se presentarán solas y de la manera que tú deseas. Conocer personas puede ser espontáneo y fácil, pero para mantener una conexión significativa y satisfactoria en tu vida requiere de un trabajo real en ambos lados, te guste o no.
Los hombres, las citas, las relaciones, y el amor funcionan de esa manera. Tienes que poner un poco de "trabajo" de tu parte (antes y durante) para estar preparada y estar en el estado de ánimo correcto cuando la situación lo amerite. La buena noticia es que trabajar en ti misma es lo más gratificante que puedes hacer.
En este momento, tú puedes estar pensando: "¿Por qué debería hacer todo este trabajo cuando son los hombres los problemáticos y los que tienen temor al compromiso y eso es lo que me impide tener la relación que yo quiero?"
Yo separo las personas en dos grupos: los que culpar de todo a los demás y los que toman la responsabilidad de lo que sucede en su vida.
¿Sabes qué grupo tiende a ser mucho más feliz y es capaz de convertir sus sueños en realidad? Exacto. Es el grupo que asume la responsabilidad de lo que sucede a su alrededor.
Si tú deseas tener grandes momentos en tu vida, tienes que pensar positivamente sobre esas situaciones, y aprender todo lo que puedas acerca de qué hacer para que dichas situaciones se den. También debes ser realista  ir paso a paso, sin tener expectativas de éxito inmediato. En otras palabras, tienes que asumir que los fracasos se presentarán y debes darte el tiempo y espacio para aprender de ellos.
Las personas más exitosas que conozco son los que piensan mucho acerca de lo que quieren y son realistas acerca de lo que desean y piensan en cómo eso encaja con las personas involucradas. Entonces planean cómo llegar allí y seguir adelante con un esfuerzo constante a largo plazo y no culpan a los demás por no tener lo que quieren. Y no esperan que sea fácil o tener un resultado inmediato.
No es ninguna sorpresa que las mujeres que conozco que son más felices en sus relaciones son las que adoptan esta actitud realista a largo plazo en su vida amorosa. Sé una de ellas. Trabaja en ti misma primero.

viernes, 6 de marzo de 2015

¡Date cuenta!

Seamos sinceros: La mayoría de los hombres es ignorante en lo que se refiere a citas y relaciones, por lo que no debes esperar que ellos "entiendan las cosas" a tu manera, sobre todo cuando se trata de compartir emociones e intimidad. La mayoría de los hombres no tiene ni idea de lo que las mujeres esperan al comienzo de una relación, pero muchas mujeres asumen que los hombres deben saber todas las cosas que son obvias para ellas como mujeres.
Lo cierto es que los hombres tienen ideas opuestas a las de las mujeres sobre el noviazgo. Y esto es especialmente cierto en los hombres que son atractivos y exitosos. Por ejemplo:
• Los hombres que tienen “opciones” piensan que son libres de salir con otras personas si ese tema no se ha discutido. Ellos salen con más mujeres, porque para ellos esto significa más diversión. Las citas casuales son divertidas para los hombres.
• Los hombres que tienen “opciones” no piensan necesariamente que dormir juntos significa que están en una relación seria o comprometida. Están interesados ​​en tener parejas diferentes.
Esto puede sonar un tanto inapropiado, pero los hombres no piensan así sólo porque son unos "mujeriegos" o porque están “locos por sexo”. En algunos casos es así, pero en la mayoría de los hombres sucede algo más profundo. La necesidad de citas casuales y de múltiples parejas sexuales es parte de la programación biológica de un hombre a un nivel profundo. Instintos biológicos en el hombre le animan a buscar variedad de parejas. Están impulsados ​​internamente para buscar “cantidad”.
Por otro lado, las mujeres dan más valor a la búsqueda de un hombre con las cualidades adecuadas. Están impulsadas ​​internamente para buscar calidad y no es relevante si hay solo un hombre bueno o 100 cerca. Y tiene sentido, porque las mujeres no pueden "darse el lujo" de tener un mayor número de parejas desde un punto de vista reproductivo.
Pero también es cierto que no todos los hombres obran en torno a sus instintos básicos. Algunos hombres están abiertos a desarrollar una relación con una mujer desde el principio. El problema es que estos hombres no siempre van a hablar o actuar de manera diferente a los hombres que solo buscan algo físico en las primeras citas.
Así que, ¿cómo saber la diferencia entre alguien que busca solo citas casuales y una pareja seria?
Bueno, si él es uno de esos tipos increíbles que se comunica bien y está en contacto con sus sentimientos y te dice que quiere una relación comprometida, entonces es obvio.
Pero la mayoría de los hombres no son así.
Con la mayoría de los hombres, te sientes como si tuvieras que arrancarle las cosas a la fuerza. Mantener una relación es un trabajo duro y los hombres, por lo general, se comunican mediante señales indirectas.
Digamos que estás hablando con un chico sobre el compromiso y él te dice algo así como: "No sé lo que quiero". Esta es la manera de un chico de decir: "No estoy realmente interesado en una relación en este momento".
Si un hombre no sabe lo que quiere, por lo general, es porque no quiere una relación con la pareja que tiene al lado.
Muchas mujeres ignoran este principio. Cuando los hombres evitan, niegan, reaccionan con ira, o se hacen los tontos, están comunicando señales indirectas que no están sintiendo lo mismo que tú. Si no tomas esto en cuenta cuando trates de iniciar una relación con un hombre, nunca verás las importantes señales que él te está dando y nunca descubrirás como hacer que las cosas funcionen.

jueves, 5 de marzo de 2015

La convincente

Un hecho común que suele destruir rápidamente una relación es cuando las mujeres tratan de "convencer" a los hombres de que cambie o de que hagan algo que ellas quieren, a pesar de la negativa de ellos.
Podría ser sobre algo tan pequeño como a dónde ir a comer o algo tan grande como un compromiso, pero tratar de cambiar su manera de ser puede significar el principio del fin.
Las mujeres convincentes tratan de controlar la relación y constantemente le dicen al hombre cómo se deben hacer las cosas. Ellas no tienen en cuenta lo que el hombre está sintiendo o experimentando.
Estas mujeres no se dan cuenta de todos los cambios que ellas mismas experimentan en estos casos. Pueden quejarse, rogar, suplicar, exagerar, llorar, enojarse, o hacer pucheros, ya que tratan que las cosas se den de acuerdo a sus expectativas. Pero una mujer no puede convencer a un hombre que cambie más de lo que un hombre puede convencer a una mujer que deje de sentir lo que ella siente. No hay manera de forzar una buena relación. Esta actitud sólo conduce a que el hombre se vuelva distante y que se retire más y más hasta que la relación termina.
Cuando actúas como una convincente, un conjunto de cosas poco agradables entra en juego. En primer lugar, vas a terminar trabajando cada vez más duro en la relación, únicamente para encontrarte con más y más resistencia.
Tienes que cambiar esta perspectiva. Este COMPORTAMIENTO daña y destruye las relaciones entre hombres y mujeres más que cualquier otra. Ten en cuenta que tratar de convencer es una respuesta normal a la resistencia y por lo general es hecho de una manera tan sutil que las propias mujeres no suelen darse cuenta de que lo están haciendo.
Demos un ejemplo: Si estás cerca de un hombre y has pasado algún tiempo con él, entonces tendrás una idea razonable de que tan cómodo él se siente contigo. Directa o indirectamente, lo que él dice y hace (o no hace) comunica lo que él quiere y lo que no quiere.
Y sí... cuando se trata de un hombre, si él NO está hablando de llevar la relación hacia adelante y no muestra interés en el futuro, y si no te pregunta acerca de tus pensamientos y deseos más profundos, y no te pregunta o se interesa en tu familia y amigos, entonces es una señal indirecta de que él no está tan interesado en un futuro contigo.
Entonces, ¿qué pasa si lo que un hombre quiere es diferente de lo que tú quieres? Nunca vas a cambiar la forma en que un hombre se siente y lo que quiere tratando de convencerlo de que vea las cosas a tu manera mediante una conversación.
De hecho, si lo estás intentando, eso es una garantía de que él se va resistir a lo que quieres, porque esa es la manera en la que funciona. Una de las respuestas psicológicas humanas más comunes y previsibles es responder con RESISTENCIA a comportamientos que tratan de convencer.
He aquí un buen ejemplo: ¿Alguna vez has hablado con alguien que quiere vender, comprar o conseguir algo de ti? Suelen comenzar siendo amables contigo. Es posible que la conversación sea agradable hasta que de repente sientes algo extraño cuando te das cuenta de lo que está pasando. Y entonces tienes una revelación... "Esta persona está tratando de convencerme de hacer algo por ella".
Justo en ese momento toda tu perspectiva sobre la conversación y la otra persona cambia. La forma de ver sus elogios, el tono de su voz, y su comportamiento cambia instantáneamente. Todo lo que ves es la forma en que está tratando de convencerte de algo, y eso hace que tu cuerpo se ponga tenso.
Esta es la forma natural del cuerpo de resistirse cuando siente una presión desde el exterior.
Por cierto, cuando los hombres quieren convencer de algo a las mujeres, ellas reaccionan con resistencia también, al igual que los hombres. Muchos hombres tratan de hacer que una mujer se interese en ellos, aun cuando saben que ellas no sienten lo mismo, pero en su mente eso no importa. Le compran flores y dan regalos todo el tiempo y están absolutamente seguro de que si tan sólo ellas pudieran escuchar sus sentimientos y sus puntos de vista, ella naturalmente sentiría lo mismo también. Y… ¿saben que suele pasar? Un RECHAZO.
En el fondo, ellos sabían lo que ellas pensaban desde el principio, pero no quisieron prestar atención. Pensaron que sus sentimientos eran tan fuertes que cambiarían su forma de pensar y las convencerían de sentir lo mismo.
Los comportamientos suplicantes tienen efectos negativos profundos. Si estás haciendo muchas cosas para convencerlo de algo, el hombre puede empezar a verte como un dolor de cabeza con el que tiene que lidiar frecuentemente y se resentirá.
A medida que envejecemos, si tenemos suerte, sabremos que eso no funciona. Somos lo suficientemente inteligentes como para abandonar este comportamiento con la mayoría de las personas en nuestras vidas. Pero cuando la intensidad de nuestros sentimientos es grande, estos nos empujan de nuevo a nuestro comportamiento "básico". Algo así como la forma en la gente en una crisis entra en pánico. 
Tratar de ser “convincente” cambiará tu manera de comunicarte y comportarte, sea que lo notes o no. Comportamientos de este tipo hacen que cedas el control, mostrando tu dependencia emocional en las decisiones y acciones de un hombre.
E incluso si no estás tratando muy evidentemente de convencer a un hombre, a un nivel inconsciente, él va a sentir que el miedo y la desesperación te controlan. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Esas miradas

El video explica lo siguiente:
El diario londinense “The Daily Mail” publicó una lista de los 10 principales problemas experimentados por las parejas que salen juntos de vacaciones. En lo más alto la lista estaba: “el hombre mira a otras mujeres en bikini en la playa”. En otro curso de la Universidad Prager se explicó el poder sexual de lo visual en los hombres. Y, como cualquiera puede fácilmente entender, a menos que haya sido engañado por algún cursillo políticamente correcta, el poder sexual de lo visual en los hombres es totalmente incomparable con cualquier experiencia que puedan tener las mujeres. En efecto, las mujeres no se excitan con cada cuerpo masculino que ven en la playa. Las piernas de los hombres no las excitan como las piernas femeninas lo hacen con los hombres, etc. De hecho, se requiere una enorme fuerza de voluntad para que un hombre heterosexual no mire a una mujer en bikini. Aun siendo los más guapos, refinados y monogámicamente fieles y amorosos, muy pocos hombres tienen tal fuerza de voluntad. Así, según comenta el diario “The Daily Mail”, esto frecuentemente causa problemas en las parejas que incluyen visitas a la playa en su itinerario de viaje.
Y ¿cuál es exactamente el problema?
El problema es que la esposa o novia se siente amenazada por estas miradas.
¿Por qué se sienten amenazadas?
Porque ella piensa que él la está comparando con esas otras mujeres.
¿Por qué esto le molesta?
Hay tres razones:
La primer lugar, prácticamente todas las mujeres, no importa cuan atractivas sean, piensan que cuando un hombre está mirando a otra mujer (cualquier otra mujer en general y en bikini en particular) él las encuentra más atractivas que ella.
En segundo lugar, ella cree que él está insatisfecho con ella, lo que a su vez provoca un tácito miedo primitivo de que él podría dejarla.
Y en tercer lugar, ella está segura que el hombre continuará pensando en esas otras mujeres durante un buen tiempo después que ellas hayan desaparecido de su vista.
Analicemos estas razones:
¿El esposo o novio encuentra a estas mujeres en la playa (o en cualquier otro lugar) más atractiva que su esposa o novia? Bien, partiendo de la premisa de que solo la honestidad funciona en el largo plazo, la respuesta es: A veces, sí.
Él podría a veces encontrar a algunas mujeres físicamente más atractivas que su pareja, pero acá hay un punto esencial que la mayoría de las mujeres no saben: salvo en muy pocos casos, eso no importa.
Sí, leíste bien. Por supuesto, cuando él mira a esas otras mujeres, él puede encontrar a algunas más atractivas que la mujer con la que está, pero la buena noticia es: ¡y qué!
Presumiendo que él se siente atraído hacia ti, da igual si te vas de vacaciones a un monasterio y todo lo que ve son monjes. Él te quiera a ti. Y si lo hace, esas otras mujeres tienen para él el mismo valor que un puñado de frijoles.
Aquí hay otra cosa que la mujer necesita saber: unos segundos después de que ellas desaparecen de su vista, el hombre no guardará ningún recuerdo de esas mujeres que ha mirado. Cuando están a la vista pueden ocupar toda la mente del hombre, pero fuera de su vista es como si nunca hubieran existido. Sí, la visión capta toda la atención del hombre en sólo unos segundos; sin embargo, tan pronto como la mujer a la cual está prestando atención desaparece, la mayoría de los hombres olvidan lo que vieron en igual número segundos.
¿Por qué esto parece novedoso y difícil de creer para la mayoría de las mujeres?
Porque tú recuerdas a las mujeres que el hombre ha mirado, y por lo tanto tú crees que él también las recuerda, pero te aseguro que no lo hace. La mayoría de los hombres, incluso bajo tortura, no podrían identificar a las mujeres que han mirado tan solo una hora antes, y mucho menos las del día anterior, incluso sí se le mostrara fotografías de ellas entre fotos de otras mujeres que nunca ha visto.
Y más buenas noticias: mirar mujeres que él considera, por un momento, más atractivas que tú, no implica de ninguna forma que él esté insatisfecho contigo. Los hombres encuentran a otras mujeres atractivas en gran medida simplemente porque… son otras mujeres.
Los hombres están programados, por naturaleza, para querer variedad. De hecho, quieren variedad infinita. Esa es la razón por la que el Rey Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas y Hugh Hefner tuvo al menos la misma cantidad de amantes.
En resumen, cuando un hombre mira a otras mujeres, tal vez incluso “más atractivas”, él no está:
A) comparándote con ellas
B) de ninguna manera está insatisfecho contigo y
C) ciertamente no está pensando ellas después
Él las mira porque son otras mujeres, ya sea que sean más atractivas, igual de atractivas o menos atractivas que tú. Son mujeres en bikini, así que él mira.

Si hay armonía doméstica básica y atracción física mutua, tu pareja te quiere a ti. Cuando él mira, no está comparando, no está insatisfecho y no tendrá ni idea de lo que vio después. Así que cuando regresen a su cuarto de hotel, ponte tu propio bikini y dile que lo quieres, porque, más que cualquier otra cosa en el mundo, él te quiere. Y si no me crees, ¡pregúntale! Estarás contenta de hacerlo y él también.

Perdón


martes, 3 de marzo de 2015

Falsas expectativas en la relación

¿Podrías describir todos los pasos que se dan desde que un hombre inicialmente se siente atraído por una mujer hasta el momento en que se compromete en una relación con ella?
La gran mayoría de mujeres que he conocido no podría. Y es que ellas realmente no suelen ponerse a pensar acerca de cómo podrían iniciar una relación con un hombre.
Así que voy a compartir contigo algo que es fundamental para que entiendas cómo los hombres ven el compromiso y las relaciones.
Un hombre nunca se compromete con una mujer como resultado de una conversación o porque ella dice que quiere estar en una relación comprometida con él. Al menos esa no será una relación que dure y sea saludable y satisfactoria para el hombre y la mujer.
Piense en esto por un minuto: Las mujeres creen que tienen que tener "la conversación" con un hombre porque esta "conversación" es lo que crea el compromiso. Esto es errado.
La verdad es que hablar de compromiso es un paso importante en la construcción y el fortalecimiento de la relación con un hombre, pero el compromiso "verdadero" no tiene nada que ver con una conversación.
En otras palabras, para un hombre, un compromiso es la culminación de varias cosas que suceden en un nivel mucho más profundo. Ninguna conversación puede reemplazar o ser tan fuerte que una profunda decisión interna.
Es útil pensar que la creación de una relación con un hombre es como inflar un globo. No puedes saber cómo el globo se verá como cuando esté completamente inflado. Si deseas asegurarte de que el globo no se rompa, entonces tienes que tener una idea de la cantidad de aire que le puedes poner y con qué rapidez. Si vas demasiado rápido o agregas demasiado aire, el globo explotará. Si no tienes el globo correcto, nunca se convertirá en lo que quieres que se convierta, sin importar cómo intentes inflarlo.
Desafortunadamente, la mayoría de las mujeres no ven las relaciones con los hombres de esta manera. En cambio, se aferran a una idea predeterminada de lo que una relación con un hombre debe ser, haciendo caso omiso a la forma de su "globo", y luego se preguntan por qué las cosas no salen como ellas esperan.
Frecuentemente, la mujer busca una relación idealista que realmente no tiene nada que ver con el hombre con el que está saliendo.
Dicho ideal se manifiesta del siguiente modo:
• Suponer que lo que quieres es lo que él quiere: Cuando la mujer siente una conexión increíble con un hombre, ella asume que él querrá las mismas cosas que ella quiere. Entonces los supuestos de la mujer llegan a ser tan fuertes que todo lo que difiere de cómo ella ve las cosas, se torna inaceptable.
• Ocultar expectativas no conversadas: Las mujeres a menudo comienzan una relación con una idea muy clara de lo que quieren y de a dónde deberían ir las cosas. Pero muchas mujeres no comparten estas expectativas con el hombre, ya sea porque no saben cómo, o porque tienen miedo de asustarlo.
Está bien tener ideales, pero si una mujer nunca comunica lo que quiere, entonces el hombre y la mujer estarán trabajando desde diferentes niveles de expectativas y esto creará todo tipo de conflictos.
• Pensar en un "compromiso" demasiado pronto: Las mujeres suelen ver las relaciones de una manera en la no tienen en cuenta lo que los hombres realmente quieren. Si te “comprometes” antes que él, vas a crear presión, ansiedad y tensión en la relación que no tienen que estar allí.
• Apostar por él: Algunas mujeres secretamente se aferran a la idea de que un hombre va a optar por comprometerse en un futuro próximo, incluso cuando el hombre ha dicho que no está listo o que no es lo que él quiere. Las mujeres piensan que tienen una conexión tan fuerte que el hombre finalmente encontrará su inevitable deseo de una relación. La mujer mantiene las cosas en marcha porque cree ver potencial en el hombre para ser el novio o el marido que ella quiere.
La verdad es que los deseos y expectativas de la mujer se quedan con ella y sólo salen a la superficie con el tiempo. Y cuando, eventualmente, estos sentimientos salen, crean interacciones intensas y "drama".
¿Qué es lo que piensa un hombre en este tipo de situaciones? Él no tiene ni idea de lo que le está pasando a la mujer. Todo lo que puede ver es que de la nada la mujer se ha convertido en un ser extremadamente emocional, que se encuentra decepcionada, y que le echa la culpa por no cumplir con sus expectativas.
Todo esto lo comento porque he visto que muchas mujeres se vuelven infelices y frustradas de esta manera. Sé más honesta con tus deseos y preocúpate menos por los resultados inmediatos, eso te ayudará a ver mejor la realidad de la situación. Y a su vez, esto va a cambiar tus expectativas a corto plazo y tu perspectiva, lo que te ayudará a tener mejores momentos y mejores posibilidades de tener una vida amorosa feliz.

lunes, 2 de marzo de 2015

Por qué las mujeres siempre quieren más zapatos

Repasemos un poco de historia: en las calles de la antigua ciudad de Atenas, apareció la sandalia cuando las mujeres atenienses, cansadas de los peligros que implicaba el hecho de andar continuamente descalzas, decidieron adornar sus pies con un calzado tan sencillo y práctico como éste. Muy pronto, la humilde sandalia se transformó en un calzado más sofisticado y elegante, ampliando su oferta no sólo en cuanto a la gama de colores, sino también gracias a ricas ornamentaciones y estilos extravagantes. Los guardarropas atenienses rebosaban de calzado femenino y era habitual que las mujeres más ricas de la época poseyeran hasta veinte pares de zapatos. La posesión de muchos zapatos de buena calidad equivalía a ser una “ricachona”. 
Las prostitutas de la antigüedad se hicieron famosas por otorgar al calzado su categoría de símbolo sexual. Fueron ellas quienes descubrieron que las sandalias altas proporcionaban a las caderas un balanceo especial al caminar, que atraía la atención de los hombres. Siglos después, este calzado se reinterpretaría en la forma del stiletto, ejerciendo el mismo efecto poderoso sobre el cerebro masculino. En la década de 1950, los tacones altos se convirtieron en el accesorio de moda del ama de casa perfecta cuyo objetivo era, básicamente, tener un aspecto sexualmente deseable. Por su parte, las protagonistas de la época del baby boom, mujeres nacidas entre 1949 y 1961, aspiraron en todo momento a llegar a ser mujeres maduras sanas y en forma, contribuyendo con ello al aumento mundial de las ventas de zapatillas deportivas. Las prendas y el calzado deportivo tuvieron su primer auge en Hollywood a principios de la década de 1980. La vestimenta y el calzado deportivo aburrido cayeron en el olvido para ser sustituidos por prendas que llamaban la atención, tanto en el gimnasio como en la calle. 
En la actualidad, está generalmente aceptado que para luchar codo a codo con el hombre en el mundo de los negocios, la mujer debería calzar zapatos que aumenten su estatura, es decir, necesitan igualar en altura a sus compañeros masculinos, más altos por naturaleza. Los tacones proporcionan poder, estatus y autoridad. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que los tacones finos de aguja restan puntos a la percepción del estatus de la mujer, pues dan a entender que es fácil derrumbarla y hacerla caer. Por lo tanto, mejor decantarse por los tacones gruesos y anchos. 
En resumen, los tacones altos colocan, literalmente, a la mujer en un pedestal. Así, el calzado ha evolucionado para convertirse en un reflejo de los valores, las perspectivas y el espíritu de cada nueva generación de mujeres. Los zapatos satisfacen los sentidos femeninos del tacto, el gusto, el olfato, la vista y el oído. Las mujeres respiran la fragancia de las nuevas botas de cuero, escuchan el sonido sensual de los stilettos sobre el pavimento, saborean la idea de adquirir unos nuevos zapatos de salón y visualizan las sesiones de gimnasio con sus nuevas zapatillas deportivas. Para muchas mujeres, los zapatos dejan en un segundo lugar incluso al chocolate y al sexo. Las investigaciones demuestran que las mujeres están obsesionadas por los zapatos, da lo mismo que sean sandalias. 
El zapato dice mucho sobre la mujer que lo calza: quién es, a qué se dedica, dónde ha estado y, lo que es más importante, hacia dónde va. Cuando el mandril hembra entra en celo camina de puntillas para indicar que busca pareja. De modo similar, las mujeres aumentan su altura subiéndose a sus tacones manifestando su deseo de emparejarse. Se trata de una acción inconsciente que la mayoría de las mujeres excusa como un simple querer seguir la moda. Los estudios demuestran que cuando una mujer está ovulando lleva zapatos altos, faldas cortas y camina de forma sugerente. Ésta es la razón por la cual los hombres encuentran sensuales los tacones altos: no es más que una respuesta instintiva del cerebro a su pasado evolutivo. Las investigaciones demuestran también que cuando una mujer lleva tacones altos, sus nalgas aumentan su protuberancia en un veinticinco por ciento, Cuanto más alto sea el tacón, más se estiliza el músculo de la pantorrilla y más delgada parece la mujer. Los científicos no han descubierto todavía cuál es el gen femenino que lleva a las mujeres a pensar que nunca tienen suficientes zapatos. La realidad es que los zapatos son una solución natural a todos los males de la vida diaria. Los zapatos más que cualquier otra prenda, proporcionan una visión de la vida de cada mujer. Cualquier mujer estará de acuerdo en que un par de zapatos bonitos alegran el día, mejoran la carrera profesional y atraen a la pareja. Los zapatos son una buena medida del estado de humor y del carácter de una mujer. La mujer calzará unos zapatos u otros según se sienta sexy, llena de energía, seria, profesional o relajada. Esta es la razón por la cual las mujeres parecen necesitar tantos pares de zapatos. Los zapatos suponen poder ostentar diversas personalidades. La mujer sólo tiene que elegir el par adecuado de zapatos para disfrutar al instante de atractivo sexual, comodidad o glamour. 
Pero, ¿cuál es el verdadero motivo por el que las mujeres adoran los zapatos? Ir a comprar ropa es muchas veces una experiencia negativa porque las prendas que más gustan no sientan bien, son demasiado caras o destacan los puntos débiles de la mujer. Con los zapatos es otra cosa: no es necesario estar siempre de dieta para entrar en unos zapatos, basta con saber el número. Esta es la razón por la que ir a comprar zapatos acaba siendo siempre una experiencia positiva... unos zapatos nunca conseguirán que el trasero parezca más grande de lo que en realidad es. Unos zapatos bonitos alejan la atención de los puntos problemáticos del cuerpo de la mujer. 
A diferencia de la ropa, los zapatos nunca le dirán a la mujer que debería adelgazar más y, de hecho, unos buenos zapatos de tacón logran que el peso de la mujer quede repartido en una altura superior a la que en realidad tiene. Los pies nunca traicionan a la mujer porque, básicamente, son una parte del cuerpo que ni engorda ni adelgaza. 
Por eso, cuando la mujer se nota algo más redondita de cintura, encuentra en los zapatos su mejor solución. Probarse zapatos no lleva asociado ningún sentimiento de culpa y las mujeres nunca se sienten incómodas anunciando el número que calzan. 
Consejo para los hombres: Las mujeres están tan obsesionadas por los zapatos como los hombres lo están por los deportes, de modo que mejor no luchar contra ello ni criticarlo. Si quieres ganar puntos con una mujer, llévala a comprar zapatos y anota secretamente su número, las marcas y los colores que más le gustan. Luego vuelve a la tienda sin que ella se entere, compra los zapatos y regálaselos en una ocasión especial. Para aumentar el efecto, regálaselos delante de sus amigas y así te convertirás no sólo en el protagonista de todos sus comentarios, sino que además tu vida amorosa mejorará drásticamente.